jueves, 14 de diciembre de 2017

Pablo Iglesias y los civiles del tanque

Pablo Iglesias es un señor al que quizá le moleste que le llamen el coletas, pero que se pasa la vida tratando de molestar a todo el mundo, a pesar de que su salario procede de los impuestos de los españoles y su partido recibe subvenciones del mismo origen.
La condición de asalariado de los ciudadanos debería hacerle comprender que tiene la obligación moral - y acaso esta afirmación le dé risa- de que sus intervenciones en el Parlamento tengan objetivos constructivos y no la intención de incordiar.
Por ejemplo: ha recriminado a Rajoy que “un descerebrado fascista” se haya subido a un tanque, y las palabras ‘fascista’ y ‘descerebrado’ en su boca tienen un relieve especial, porque lo mismo llama fascista a ciudadanos normales de derechas que a quien se subió al tanque y lo de descerebrado vamos a dejarlo estar, porque … Pero habría que ver lo que dice de Rodrigo Lanza, por ejemplo. O de Andrés Bódalo.
No sé lo que habrá contestado Rajoy, pero tenía la respuesta fácil: La ley es igual para todos, lo mismo da que sea de extrema derecha, que de extrema izquierda, que de cualquier otra tendencia política. El respeto a la ley es lo primero que cabe exigirle a un demócrata y lo que tiene que justificar Iglesias es su amistad con Otegui y su desprecio por las víctimas del terrorismo.
Por qué llama presos políticos a quienes han sido enviados a prisión por un juez español, de forma absolutamente coherente con la ley, y delincuentes a quienes han sido encarcelados arbitrariamente por Maduro, por sus ideas políticas.
Todo en él hace pensar que la justicia le importa poco a Pablo Iglesias, alias el coletas, sino que su afición consiste en coger por las hojas todos los rábanos a su alcance con tal de molestar a quienes ha señalado como enemigos, pero sin renunciar a la parte de su sueldo que procede de ellos.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Vándalos en Valencia

Va el tipo y dice «no sé qué interés puede tener lo que diga una persona de fuera sobre el Palau de Les Arts».
La persona de fuera en este caso es Plácido Domingo y el tipo que dijo la barbaridad es un alto cargo del gobierno valenciano.
Tantos siglos de civilización para esto. Los griegos contemporáneos de Homero se habrían escandalizado al oír la salvajada.
Como si el haber nacido en un sitio otorgara algún derecho extraordinario. Puede haber gente nacida a miles de kms de distancia que pueda tener más derechos sobre los edificios históricos de mi pueblo que yo, por haber dedicado más tiempo a su estudio, por conocer mejor sus  virtudes y defectos, por poner más interés en su conservación.
El Palacio de las Artes es un lujo para Valencia, tal vez un lujo excesivo, porque el dinero escasea, pero una vez construido y en funcionamiento hay que tratarlo con esmero. Es una maravillosa obra arquitectónica, aun contando con algunos errores, un prodigio técnico. No pueden venir ahora unos vándalos, que se creen los dueños, con criterios pueblerinos y reduccionistas, a arramblar con todo.
El amor de Plácido Domingo por el Palacio es mayor que el de todo el gobierno valenciano en pleno y cualquier indicación suya sobre el mismo es más conveniente para los valencianos que la de sus coyunturales administradores. Cuando dejen sus cargos se olvidarán de todo, lo que no ocurrirá en el caso del genial barítono y tenor, cuyo aprecio por el singular edificio no se alterará a causa de las circunstancias.
Causa pavor que a estas alturas de la historia haya gente capaz de referirse a otros como «los de fuera» y que además tenga mando en plaza. Es terrible que esas ideas no se hayan erradicado del imaginario colectivo, sino que además proliferen. En cualquier caso ha de quedar constancia de que no remiten al mundo civilizado, sino al tribal.

martes, 12 de diciembre de 2017

Si Rajoy fuera psicópata

Años atrás, un famoso psicólogo trató de convencerme por teléfono de que Zapatero es paranoico, cuando yo creo que no tiene ningún síntoma de serlo. Supe también que otro psicólogo mantenía en su blog de acceso restringido que Zapatero es psicópata. No tengo acceso a ese blog, pero alguien que sí lo tenía me lo contó.
Es decir, que ni siquiera los profesionales pueden estar seguros de lo que dicen, pero estadísticamente es obvio que a los psicópatas y los paranoicos les gusta la política. Por supuesto que no digo que Rajoy sea psicópata, sino que lo apunto como posibilidad.
El caso es que ha actuado con una frialdad asombrosa dejando que los malandrines se estrellen contra el muro de la realidad. Habrá que ver si se le escapa alguno crudo o los cuece a todos.
Tiene enemigos, claro, y le critican que haya convocado tan pronto las elecciones en Cataluña, lo cual, examinado sin prejuicios es una genialidad. Le odian quienes apostaron por Aguirre y vieron frustradas sus expectativas con el triunfo de Rajoy, y lo critican otros para quitarle votos y que éstos vayan a parar a Ciudadanos, como si este partido fuera mejor que el PP.
Los nacionalistas y sus compañeros de viaje - y todos estos partidos deberían ser ilegalizados- han tenido que mostrarse como farsantes, que es lo que son, porque al presentarse a las elecciones admiten tácitamente la aplicación del 155 y, sin embargo, siguen con la cantinela del separatismo, a sabiendas de que no van a seguir por esa vía, porque no quieren ir a la cárcel. Hablan sólo para la galería, sabiendo que el Muy Honorable Pujol dedicó los mejores de su vida a aflojar pacientemente los tornillos de todo aquel que estuvo a su alcance.
Quienes conservan los tornillos bien ajustados se dan cuenta de que lo único que quieren esos es el dinero de los impuestos de los españoles.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La indignidad de unos bomberos

Unos bomberos que fueron de uniforme a Bruselas, para solidarizarse con unos presuntos delincuentes que andan de turismo por allí, hablan de dignidad, como si supieran lo que es.
Lo que hicieron es contrario a la ley, para empezar, y merecedor de un castigo del que no deberían escapar. No sería digno de una democracia que quedaran impunes.
Podrían haber ido de forma privada, pagándose el viaje de su bolsillo y en este caso no habrían infringido ninguna ley, pero su actitud sería igualmente indigna, porque lo digno consiste en respetar la ley y a los encargados de aplicarla.
Como bomberos, tienen la obligación de ceñirse estrictamente a su trabajo, al igual que ocurre en cualquier otra actividad de la función pública.
Como ciudadanos tienen la obligación de cumplir la ley, y en su caso esta obligación es mayor dada su condición de funcionarios. Puesto que es el Estado quien les paga su salario, deben comportarse de forma leal. El Estado está representado en Cataluña por la Generalidad y si su gobierno ha sido destituido y sus miembros están a disposición del juez, es precisamente porque se les acusa de no ser leales al mandato que tienen encomendado, que es el de servir a los ciudadanos, cumplir y hacer cumplir las leyes.
Solidarizarse con quienes presuntamente han sido desleales al Estado es una actitud indigna e impropia de personas que también cobran del Estado.
Esos bomberos han olvidado el temario que tuvieron que aprender para ingresar en el Cuerpo, o acaso entraron a dedo.
Que sean tan pueriles que para justificarse invoque un acto ocurrido 80 años atrás por otros bomberos, en otras circunstancias muy distintas, no hace más que añadir indignidad a su acción, que además es estúpida, porque al perjudicar a España con su gesto se perjudican a sí mismos. También a otros muchos. España está perdiendo mucho dinero por culpa de los nacionalistas.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Los votantes ocultos de Albiol

No es habitual que alguien recuerde haber votado a Albiol. De hecho, yo mismo, a la vista de las actuaciones y manifestaciones suyas, no lo votaría.
Pero si en lugar de examinar al personaje a solas traemos al primer plano, junto a él, a Iceta, la cosa cambia mucho. Yo votaría mil veces a Albiol antes que a ese. Lo que le dijo a Turull: «el juez que os ha encarcelado no es socialista». No se puede ser más animal. ¿Es que lo alimentaron de niño con biberones de leche de burra? Ya se sabe que el PSC, no es un partido socialista, aunque lleve esa palabra en las siglas, sino nacionalista, que ha dado lugar a episodios bochornosos, como el del andaluz Montilla, obligando a gastar dinero en traductores cuando hablaba con otro andaluz en el Senado, pero lo de Iceta está incluso un escalón más bajo. Y hay que tener en cuenta que a Iceta lo apoya Borrell, para vergüenza de éste, que está ahí escondido sin decir nada.
Otro rival de Albiol es Arrimadas y conviene precisar que habiendo sido Rajoy quien ha desactivado al nacionalismo catalán, que tanto daño está haciendo a los catalanes, que entre otras cosas está quebrantando la salud mental de muchos - los servicios municipales de limpieza de Bruselas se han encontrado una gran cantidad de tornillos por los suelos-, y luego ha de ver que el agradecimiento se lo lleva Ciudadanos. Incluso Rajoy ha propuesto perjudicar económicamente al resto de España para que Cataluña recupere su prestancia, pero no se lo agradecen. Quizá sea mejor así y a la vista de esto Rajoy cambie de idea.
Los demás candidatos, salvo que olvide a alguno en el que no concurra esta condición, son peores que Iceta, puesto que sus partidos son antisistema. Se da la paradoja de que el Sistema español admite partidos que aspiran a destruirlo. Votarles es votar en contra de los propios intereses.


sábado, 9 de diciembre de 2017

Imagen del catalanismo en Bélgica

Podría ser la de ese señor de edad provecta que se ha desplazado a Bélgica y cuya foto disfrazado de separatista total recorre las redes. Digo disfrazado, porque si viste así todos los días está mucho peor, evidentemente.
Quizá se haya pagado el viaje de su bolsillo o acaso el desplazamiento haya corrido, en parte, por mi cuenta, porque las trampas que hacían los sinvergüenzas que gobernaban Cataluña son infinitas. Montoro a mí me tiene totalmente controlado, pero a esos ya se ve que no, que le venían colando gol tras gol.
El caso es que este señor de edad provecta disfrazado de separatista total ha ido a Bruselas a mostrar al mundo que el separatismo le ha sorbido los sesos por completo y que ya no queda ni un gramo de cordura en su cuerpo.
El separatismo es muy peligroso, hace mucho daño a quienes contagia y les paraliza el pensamiento en el mejor de los casos, porque a otros los induce a hacer trampas, mentir e insultar. Sería el caso de Puigdemont, por ejemplo, que también podría servir como imagen, pero es más dañino y más cobarde. Es un catalufo cobarde y grotesco.
Claro que también es grotesco Turull, que no ha podido ir a Bruselas porque el comisario no se ha dejado engañar. Conque quiere ir a comer coles, le habrá dicho.
Escot o Rahola también podrían servir como imagen del separatismo, éstos en versión histérica, aunque no me extrañaría nada que cobrasen por sus numeritos. Se espera que si calculan que pueden asumir todo el protagonismo también se dejarán ver por esa que a partir de ahora puede considerarse como la ciudad desgraciada, porque el hecho de haber sido elegida por ese sujeto y no habérselo sabido quitar enseguida de encima se va a hacer notar de forma negativa en los próximos tiempos.
El nacionalismo debería ser prohibido en toda Europa de forma urgente, porque es verdaderamente nocivo, como están pudiendo comprobar los demócratas de todo el mundo.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Diez mil catalufos en Bélgica

Parece ser que en las calles por las que discurrió la manifestación no caben más y esos diez mil fueron los que contó la policía belga en un principio. Que luego por arte de birlibirloque hayan pasado a ser cuarenta mil es normal, porque la locura, como se sabe, es contagiosa, y los catalufos la tienen a raudales.
La cuestión es la siguiente: los belgas ya tienen lo que se merecen y si luego en Bélgica empiezan a ir las cosas mal por todos los lados que miren ya saben dónde está el foco de la infección y que ellos mismos lo han atraído hacia sí.
Ya son noticia en todo el mundo, y el tradicionalmente aburrido carácter belga ahora tiene motivos de sobresalto que no serán aislados, sino que se irán repitiendo, porque el elemento al que cobijan necesita que todo el mundo esté pendiente de él. Veremos las cosas que es capaz de hacer con tal de conseguirlo. Podrán los belgas también aprender a decir disparates y a mentir con un desparpajo que excede de lo habitual, se van a creer que Franco ha resucitado y que a pesar de ello miles de catalufos pueden manifestarse impunemente en Barcelona en contra de la legalidad, en contra de la justicia y en contra de la decencia. De modo que si esos belgas, habitualmente tan respetuosos con la ley, se percatan de que Franco permite que los catalufos se comporten como vándalos y causen decenas de heridos entre los policías y les destrocen los coches, es que no es tan fiero como lo pintan.
Cualquier día, cuando puedan hacerlo en plan estrella, irán Rahola o Escot a visitar al Puigdemont, ‘el belga’, y aún tendrán más motivos para el asombro y la diversión. Sólo hace falta que les tiren un poco de la lengua y enseguida tendrán las carcajadas aseguradas.
Por cierto, los que fueron a Bruselas a gritar ‘puta España’ volverán a España, no se quedarán allí.